Entrevista a Clarice Garcés,
Coordinadora de Preescolar y Primaria
Por Antonella Moreno, Rafaela Barriga y Sara Calderón
Coordinar simultáneamente las áreas de preescolar y primaria implica comprender dos etapas fundamentales del desarrollo. ¿Cómo describiría esta experiencia y cuáles considera que son sus mayores retos y satisfacciones?
Respuesta:
Sí, efectivamente son dos etapas de desarrollo bastante diferentes. El preescolar, por ejemplo, tiene también subetapas muy marcadas: los niños de tres años son muy distintos a los de primero de básica, que ya están cerca de los cinco. En primaria ocurre algo similar, porque los estudiantes de básica elemental tienen necesidades diferentes a las de básica media.
Esto representa un reto importante, ya que debemos asegurarnos de atender las necesidades específicas de cada grupo. Sin embargo, las satisfacciones son enormes. Ver la ingenuidad de los niños, acompañarlos mientras descubren cosas nuevas y alcanzan destrezas es maravilloso. Cuando un niño empieza a unir sonidos y termina leyendo, es mágico. Y cuando los más grandes comienzan a resolver problemas matemáticos complejos, también resulta emocionante observar cómo avanzan. Es un trabajo con muchísima responsabilidad, pero también con enormes satisfacciones.
En los primeros años escolares, la dimensión afectiva es tan relevante como la académica. ¿Qué estrategias se implementan para garantizar una educación que combine calidad pedagógica y cercanía humana?
Respuesta:
Creo que lo más importante es enseñar a los niños a identificar sus emociones y, al mismo tiempo, ser un ejemplo para ellos. Es fundamental que cada uno pueda reconocer qué está sintiendo, cómo manifiesta su alegría, su rabia o su frustración.
También trabajamos mucho en enseñarles a poner límites y resolver conflictos con sus compañeros. Por ejemplo: ¿qué te causó enojo?, ¿por qué?, ¿cómo puedes solucionarlo?
En la institución trabajamos con un programa llamado Modelo Piramidal, enfocado en ayudar a los niños a comprender y regular sus emociones. Este acompañamiento se mantiene a medida que crecen y se fortalece con el trabajo conjunto del equipo de psicólogos de INTESE, quienes acompañan diariamente a los estudiantes en su adaptación, aprendizaje y dificultades. Todo esto nos permite observar de cerca sus procesos y brindarles apoyo constante.
El trabajo del equipo docente es importante en la formación de los estudiantes. ¿De qué manera el equipo de preescolar y primaria contribuye a fortalecer la identidad del Martim Cereré desde las primeras etapas educativas?
Respuesta:
Creo que una de las fortalezas más importantes es contar con un currículo articulado desde los tres años hasta el bachillerato. Esto nos permite saber qué debe aprender cada niño en cada etapa y, sobre todo, qué necesita desarrollar para poder seguir aprendiendo.
Es como construir una casa: si tienes buenos cimientos y una estructura sólida, luego puedes levantar un edificio. Desde pequeños se va sembrando todo lo necesario para que puedan avanzar en sus procesos académicos y personales.
Cada etapa depende de la anterior. No puedes aprender a multiplicar si antes no aprendiste a sumar, ni aprender a leer sin conocer primero los sonidos de las letras. Por eso, el currículo debe estar completamente conectado para garantizar una transición amigable y coherente entre cada grado.
A lo largo de los años escolares, los niños experimentan cambios significativos. ¿Qué significa para usted observar ese proceso de crecimiento y evolución dentro de la institución?
Respuesta:
Es mágico y maravilloso, porque ves literalmente cómo los niños van creciendo. Recibir a un niño de tres años y luego verlo graduarse del bachillerato permite observar todo el proceso que ha recorrido, y eso es realmente hermoso.
Acompañar esas etapas es un privilegio. Poder formar parte de su crecimiento académico, emocional y personal es una experiencia muy significativa.
Trabajar tan cerca con niños en sus primeras etapas formativas implica una gran responsabilidad. ¿Qué aspectos de esta labor resultan más gratificantes para usted?
Respuesta:
Creo que lo más gratificante es ver cómo los niños van aprendiendo, formando amistades y desarrollándose tanto en lo social como en lo académico. Observar esa evolución constante en los estudiantes es realmente hermoso.
En el acompañamiento cotidiano surgen momentos que dejan huella. ¿Hay alguna experiencia o recuerdo especial que refleje el impacto de la educación en estas primeras etapas?
Respuesta:
Hay muchas experiencias que marcan como docente. Es una responsabilidad enorme y, como seres humanos, también cometemos errores. Sin embargo, lo más especial es ver la inocencia y la creatividad de los niños.
Recuerdo, por ejemplo, que Rosely, una de las fundadoras, camina mucho por el colegio y los niños decían que debía tener más de cien años. Esa sinceridad e imaginación tan propias de ellos son maravillosas.
También es un reto muy importante como docente poder cultivar valores y ayudarles a mantenerse genuinos y auténticos.
El desarrollo integral de los estudiantes requiere una relación cercana entre institución y familias. ¿Cómo se fomenta desde su coordinación esta comunicación y colaboración permanente?
Respuesta:
Creo que lo más importante es entender que los padres nos están confiando sus mayores tesoros: sus hijos. Por eso, la comunicación constante es fundamental.
Los padres deben estar enterados de lo que ocurre en el colegio: si el niño se cayó, si tuvo un logro importante o si ocurrió alguna situación relevante. Del mismo modo, ellos también deben compartir información con nosotros, por ejemplo si el niño llegó triste a casa o pasó algo fuera del colegio.
Ese intercambio nos permite estar pendientes de los estudiantes y trabajar conjuntamente en su educación. Además, es importante que las familias conozcan el proyecto educativo y sepan qué está aprendiendo su hijo y cómo apoyarlo desde casa. Solo así se construye un verdadero trabajo en equipo.
Desde preescolar y primaria se establecen muchas de las bases formativas de los estudiantes. ¿Qué valores consideran de mayor relevancia promover en esta etapa dentro de Martim Cereré?
Respuesta:
Uno de los valores más importantes es el respeto. Necesitamos aprender a respetar a los demás y también a establecer límites.
Además, consideramos fundamentales la constancia y la perseverancia, porque son valores que deben cultivarse desde temprana edad. También trabajamos mucho la empatía, enseñando a los niños a ponerse en el lugar de los demás. Finalmente, la responsabilidad es esencial, ya que debemos aprender a asumir responsabilidades en todos los procesos de nuestra vida.