Cada 25 de noviembre, el mundo se tiñe de naranja para recordar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta fecha resalta la importancia de erradicar comportamientos que normalizan la desigualdad y abuso de género hacia las mujeres.
Este día fue establecido en honor a las hermanas Mirabal, valientes activistas dominicanas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por su lucha contra la dictadura (UNAM, 2020.) y nos recuerda la importancia de combatir las injusticias preestablecidas y arraigadas en la sociedad.
Hoy, la lucha sigue en pie y ha tomado nuevas formas. La ONU ha enfatizado en la participación en la violencia digital, un problema creciente que utiliza la tecnología para acosar, hostigar y crear potenciales situaciones de abuso hacia mujeres y niñas. Se estima que una de cada tres mujeres en el mundo experimenta violencia física o sexual, según los últimos reportes de la rama de la organización de las Nacioneds Unidas enfocada en la protección de las mujeres, lo que resalta que, a pesar de los avances, la seguridad y la concientización con respecto al tema, estos problemas siguen estando presentes en la actualidad en todo tipo de contextos, desde el otro lado del mundo hasta en nuestra misma comunidad, donde debemos reforzar el mensaje de no normalizar situaciones referentes a desigualdades de género.
Conmemorar este día es un llamado a la acción para que gobiernos, plataformas tecnológicas y la sociedad civil se unan en la demanda de leyes más robustas, mayor apoyo a las víctimas y la eliminación de la impunidad. Poner fin a la violencia contra las mujeres no es solo un objetivo ético, sino una necesidad para construir sociedades más justas y pacíficas.